

Por: María José Troya / Fotos: Getty Images / Entrevista cortesía de Warner Bros.
Hay filmes que ni siquiera han podido ser salvados con un gran reparto. Hay otros que, con todo en contra, se convierten en un éxito económico y cultural, aunque sea años después de su estreno. ‘Cumbres Borrascosas’, de Emerald Fennell, se debate entre ambos extremos: es un éxito de taquilla pese al caos de su planteamiento. Es una versión libre que no necesitaba llevar ese mismo título ni el peso del clásico; es otro experimento romántico de autor que no soporta la carga del legado. Una producción que podría haber sido totalmente irrelevante, de no ser por la magia del algoritmo y el carisma de sus protagonistas. Un despropósito pensado para confundir a las masas.
Pudo haber sido cualquier otra película, bajo cualquier otro nombre. El resultado hubiese sido el mismo: una historia romántica-apasionada y edulcorada con moda extravagante y con protagonistas de rostros perfectos. Margot Robbie y Jacob Elordi no son nombres menores en estos días; su calibre escénico ya es otra cosa. Y, todo eso, era más que suficiente para dar el impulso necesario para volver a las pantallas de cine (en una época en la que estamos demasiado enganchados a las plataformas de streaming). Taquillazo perfecto y entretenimiento asegurado como muchas otras producciones nos han ofrecido.
Sin embargo, más que ese jugoso mix de actores de moda en medio de pasiones candentes, ha sido la osadía de su directora, Emerald Fennell, la que ha logrado el gran impacto mediático. Y es que, hay un sinsabor de millones de lectores al ver pisoteado un clásico, con un valor fundamental para la literatura con una película por demás mediocre. El marketing moderno, por su parte, abrumador e invasivo como siempre, ha cumplido su misión y ha logrado – sin vergüenza alguna- que su directora esté en todo lado dando de entrevistas muy orgullosa de no haber entendido la obra, de haberla acoplado a su antojo –según sus recuerdos ardientes de adolescencia- y sin ni siquiera haberle dado otra oportunidad en su vida adulta para saber de qué mismo va el hilo de la historia. Son tiempos complejos para el arte.

Su ‘Cumbres Borrascosas’ –sí, con comillas como ella mismo quiso promocionarla y con tipografía Gothic para un efecto dramático- es una versión libre (tan libre que lo único que mantiene son los nombres de los protagonistas) que está llena de escenas pasionales que son solo producto de su nostálgica imaginación, de atuendos anacrónicos, de una omisión horrorosa de personajes y de tantas otras imprecisiones que hacen que el corazón de la obra pierda su latido. Con este filme como ejemplo, surgen muchas preguntas: ¿es necesario llevar todas las lecturas y clásicos al espectro audiovisual? ¿Es necesaria la visión egocéntrica de un director frente a una obra literaria de tanto peso? ¿Es un homenaje o tan solo falta de nuevas ideas?. No es la primera vez que esto sucede, por supuesto. Y con los adelantos del filme sobre La Odisea, de Nolan, sabemos que tampoco será la última. ¿Qué pensarían los autores de todas estas licencias creativas que se han tomado con tanto desparpajo sus guionistas?. Podemos suponer la respuesta.
La premisa de un niño moreno –gitano que nos aclara la obra desde sus primeras líneas- fue ignorada al poner al gran Owen Cooper (Adolescencia, 2025) como Heathcliff es tan solo el inicio del caos. Luego vendrán las escenas de besos ardientes que Fennell siempre imaginó, pero que nunca existieron en el original y que hacen que esa fiebre de amor los consuma uno a uno. Luego, el odio producto de sus diferencias sociales, raciales y económicas que desata esa sed de venganza y resentimiento perpetuo no es parte intrínseca de la película, aunque es ese justamente el corazón y el alma de este libro de 1847. Fennell, tan independiente y sabida, ha preferido obviar esos temas que tal vez resultan incómodos para la sociedad progre actual, pero no para la época que quiso retratar. Todo es un delirio.
La nueva ‘Cumbres Borrascosas’ se desplaza, entonces, a la fantasía de su directora que encontró en Robbie y en Elordi (fantástico en Frankenstein porque no hay diálogos) la materialización de sus anhelos de juventud y el retorno de su gran apuesta para convertirse en una directora exitosa en la medida que le gusta a Hollywood: su filme ya ha recaudado 150 millones de taquilla, al cierre de esta edición, convirtiendo al filme en el mejor estreno en lo que va del año (apenas es marzo, pero no es común ver estos números en salas).

¿Y MARGOT? ¿Y JACOB?
Ellos son perfectos en alfombra roja, juntos y extravagantes con prendas ‘Goth Couture’, muy cómplices –como es lo usual ahora– pues la producción exige que los actores lleven ‘su romance’ hasta el estreno: ya lo vimos con Lady Gaga y Bradley Cooper, con Pamela Anderson y Liam Neeson, entre tantas otras parejas que promocionan su filme para el éxtasis de las masas. Muchos se preguntan qué dirá el esposo de Margot durante la promoción exhaustiva del filme y al verla tan apegada a Elordi, pero machismos aparte, es lo de menos. Ella cumple más allá del guion con una actuación acorde a lo que se ha escrito.
Margot, desde hace tiempo, es la musa que ha logrado posicionarse gracias a sus actuaciones sólidas que se acomodan también con su impresionante belleza. Ya sea en drama o comedia, como reina atormentada o Barbie, ella sale victoriosa y siempre, siempre perfecta.
Jacob, el gran Jacob Elordi: con su 1.96 de altura es el icono masculino del momento. Lo hemos visto en Euphoria, en Frankenstein, en SaltBurn y ha sido aplaudido por sus fans que ven, con infinita gracia o ternura condescendien- te, la poca consistencia que demuestra en entrevistas, pero su charm y estilo resultan perfectos para el romance más puro (o el más tormentoso) que tanto gustan a las nuevas generaciones.
PERO NO TODO ES MALO.
Claro que no. Es una cuestión de gustos, de moda, de ciclos y claro, de exigencia cultural. Entre todos los detalles, es bueno saber que el fiasco de guion de Fennell y la decepción frente a la adaptación de un clásico de este calibre, han dado un lleno importante a las salas de cine a escala mundial y sobre todo, que las ventas del libro Cumbres Borrascosas se han disparado en un 504 % en Amazon. En las librerías locales aún falta por analizar los números, así como en la relectura de las bibliotecas personales, pero eso siempre es un aliciente. Hoy, más que nunca, tenemos la certeza que es necesario volver a los clásicos, pero sobre todo a lectura comprensiva.

ENTREVISTAS Y DATOS DE LA PRODUCCIÓN:
Fennell produjo el filme junto a Josey McNamara y Margot Robbie. El nominado al Óscar Tom Ackerley y Sara Desmond son los productores ejecutivos. Detrás de la cámara, la directora trabajó con Jacqueline Durran quien diseñó el vestuario. Las canciones originales son de la cantante británica Charli xcx.
EMERALD FENNELL: GUIONISTA Y DIRECTORA
¿Qué es lo que esperas que el público, haya leído el libro o no, experimente al ver la película?
“Nadie debería sentarse en silencio a ver esta película. Nuestra ‘Cumbres Borrascosas’ es un romance de época, pero no es una película nicho. Es una película grandiosa, épica y multifacética basada en lo que, creo, es la mejor historia de amor jamás escrita. El cine es un lugar para conectar y le estamos dando a la gen- te una forma de sentir algo, de dar rienda suelta a las emociones que han estado reprimiendo. Recuperar el romance a través de una película devastadoramente sexy, basada en un libro sensualísimo –tanto como podía serlo en aquella época– y que sigue siéndolo hoy en día. La historia de Emily Brontë se te mete bajo la piel. Durante todos estos años, ha estimulado mi imaginación como nada más lo ha hecho, y espero que cuando la gente vea la película, conozca o no el libro, se sienta desestabilizada, desorientada. Espero que la historia le llegue al alma, de la mejor manera posible, y que les espectadores salgan del cine sintiendo algo electrizante.”
MARGOT ROBBIE -PRODUCTORA- Y EN EL PAPEL DE CATHY
¿Cómo recibiste el guion de Emerald tanto como productora y actriz?
Nunca había leído el libro y, cuando Emerald dijo, al principio del proceso: “Voy a hacer Cumbres Borrascosas”, decidí no leer el libro en ese momento, pues quise que su versión del guion fuera mi primer forma de experimentar la historia, sin prejuicios por lo que sabía del libro. De esa manera, pude ver el guion como productora y limitarme a leerlo y tener una visión de cómo iba a quedar en la pantalla. Entonces, leí el guion y fue mi primera experiencia con Cathy, Heathcliff y este mundo. Verdaderamente no tenía ideas preconcebidas, salvo el tener conocimiento de que se trata de un clásico de la literatura. Y el estilo de escritura de Emerald –ya sea una historia de amor o de venganza, sea lo que sea lo que escriba– es muy apasionante y está bien estructurada. Es una guionista realmente genial. Leer cualquiera de sus guiones es emocionante, sin importar cuál sea, porque es muy disciplinada con la estructura de la historia, el desarrollo de los personajes, todas esas cosas. Y lo hace de tal forma, que sientes como si acabaras de caer en este mundo, en este sueño febril, y te quedaras atrapado dentro de él. No podía dejar de leerlo y me sentí tan cambiada después de terminar. Por un lado, lloraba, pero no podía evitar revivir partes del guion. Volvía a leerlo varias veces, con el deseo de volver a experimentarlo.
Pero luego, evidentemente, leí el libro una vez que sentí que tenía la película grabada en mi mente y esa también fue una experiencia increíble. Hay algo que dijo Emerald que se me quedó grabado: el libro tiene esta capacidad casi mágica, o truco, de cambiar cada vez que lo lees. Es como una habitación de la que sales y, cuando vuelves a entrar, todo está reorganizado y piensas: ‘Yo no dejé eso ahí’. Eso es lo que me ha pasado al volver a leer este libro. Supongo que esa es otra razón por la que, probablemente, lo siguen amando y estudiando, casi dos siglos después.
Hay mucho que se puede extraer de esta historia...
Hay tanto en el libro, que no hay manera posible de plasmarlo todo en una película… que, ciertamente, aplica en el caso de cualquier libro, en realidad. Entiendo por qué Emerald hizo esta interpretación, esta versión que hizo, y amo dónde enfocó su historia. Amo el sentimiento que extrajo del libro –sin duda, yo también lo sentí así al leerlo– y me encanta cómo tomó esa emoción para, posteriormente, centrar su película en ella.
¿Qué pasó cuándo te diste cuenta de que había diferencias claras en cómo Emerald quería interpretarlo para un público moderno?
La versión de Emerald se siente un poco moderna y eso se debe, en parte, a que una de las decisiones que tomó fue hacer mayores a Cathy y Heathcliff. En el libro, Cathy está en sus últimos años de adolescencia. En nuestra película, Cathy tiene, probablemente, entre 20 y 25 años al comienzo de la película. Nuestro filme abarca unos seis años, una vez que llegas a la parte en la que yo aparezco. Dejaré que Emerald responda por qué tomó esa decisión. Pero, como espectadora contemporánea, esa decisión me ayudó a ver uno de los aspectos más importantes de la historia: que Cathy tiene una enorme presión social por contraer matrimonio. Siente una gran responsabilidad y deber por casarse con Edgar Linton. Y lo hace… lo que resulta ser, como ella misma dice, el mayor error de su vida porque, por supuesto, está enamorada de Heathcliff.
Emerald hizo a los personajes más maduros y, con ello, también ha madurado aspectos de la película.
JACOB ELORDI EN EL PAPEL DE HEATHCLIFF

¿Conocías la historia antes de que te ofrecieran el papel?
Cumbres Borrascosas lleva tanto tiempo entre nosotros que creo que todos tenemos una idea de la historia que hemos visto o escuchado tantas veces. Pero, la mayoría de nosotros no la conocemos realmente, no tenemos conocimiento del texto tan bien como creemos. Espero que esta película reviva ideas que otros ya tienen sobre el libro, como lo hizo conmigo.
¿Cuál fue tu reacción ante la visión de Emerald Fennell sobre la historia?
Lo que Emerald capturó en su guion –y, en última instancia, en la película– es el espíritu de Emily Brontë, el espíritu de Cumbres Borrascosas, lo que ocurre en el subtexto del libro. Ella lo interpreta a través de su propio lente, a través de un lente moderno y eso me pareció emocionante.
¿Qué te atrajo para interpretar a Heathcliff?
Sabía que con Emerald Fennell no sería el personaje tradicional que conocemos, sino que sería Heathcliff interpretado a través de su visión, con su punto de vista único. Ella conoce el personaje y esta historia a la perfección, y me interesó mucho esa interpretación. Creo en ella como artista y, especialmente, como directora, y quiero formar parte de su mundo cinematográfico, de cualquier forma posible.
