GENTE | Ecuador ¡tiene estilo!

Nuestra gente de la Edición Beauty

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Por: María José Troya C. @mariajosetroya / Fotos: Pablo Rodríguez (Quito) y Joshua Degel (Guayaquil)

En una sociedad que busca reflejarse en sus redes sociales y, a la vez destacar con estilo personal, hemos buscado a los profesionales más destacados que aportan con creatividad y visión a esta industria. Ellos, desde sus diferentes aristas, hacen un análisis sobre lo que sucede en la moda: las estrategias, las fortalezas del sector, el trabajo de las marcas y las posibilidades infinitas para que la industria local pueda seguir creciendo.

LADY GOYES (@ladygoyes)

44 años / Editora de moda, stylist, consultora de moda, docente universitaria, image branding y abogada.

“Las redes deben amplificar una visión editorial, nunca sustituirla”

¿Cómo empezaste en este rubro de la industria?

Mi recorrido empezó hace casi dos décadas cuando, tras formarme como editora de moda, ingresé como pasante a revista Cosas. Allí descubrí que la moda era mucho más que una pasión: era una disciplina desde la que podía crear relato, identidad e impacto. Mientras ejercía mi primera profesión, el Derecho, continué construyendo experiencia en producción y comunicación editorial. Sin embargo, hace diez años decidí dedicarme plenamente a la industria. Salí del país para especializarme y regresé a Ecuador como Fashion Stylist & Consultant, en un momento en que esta profesión aún era poco comprendida. Desde entonces he trabajado en styling e imagen de colecciones de moda, de personalidades y clientes, he desarrollado editoriales y portadas para medios y he creado contenido para acercar la moda a una audiencia más amplia, cofundé una plataforma de promoción de moda ecuatoriana y soy docente universitaria.

¿Con cuáles marcas o proyectos has colaborado?

He colaborado con marcas nacionales e internacionales como: Tous, Banana Republic, Lemaler, Bleucoeur, La Revista, Santo, Lía Padilla, Brands, Seline Magazine, PomaRosa, TFW, Figgi Magazine, además de personalidades que buscan una imagen auténtica, alineada con su identidad y objetivos, donde construimos identidad, estilo y posicionamiento.

¿Qué está pasando con la moda ecuatoriana que todavía no estamos contando?

Vivimos un momento de gran madurez creativa. Estamos tomando las riendas de la industria tratándola como tal, abandonando el victimismo y asumiendo el protagonismo. Es una etapa muy interesante, existe más entusiasmo por formarse en las carreras afines a la moda que van a fortalecer nuestro ecosistema; además los creadores trabajan desde la memoria, la artesanía, la sostenibilidad y el diseño contemporáneo con mucha más profundidad de la que solemos mostrar. Y aún cuando el presupuesto sigue siendo un limitante no nos faltan historias; nos falta contarlas mejor, con una mirada editorial más ambiciosa y una plataforma conjunta de marca país que las conecte con el mundo con relevancia.

¿Cuánto influyen las redes en las decisiones editoriales de moda actualmente?

Influyen profundamente porque no solo aceleran la circulación de tendencias, sino que también muestran qué conversaciones, estéticas y códigos culturales están conectando con las audiencias. Son definitivamente una fuente de observación y alcance. Pero una decisión editorial no puede reducirse a lo viral. El algoritmo puede orientar la conversación, pero el criterio creativo es el que le da profundidad, coherencia y permanencia a una propuesta. Las redes deben amplificar una visión editorial, nunca sustituirla. La moda es más que ropa y el algoritmo no puede sustituir esa consigna.

¿Estamos siguiendo las tendencias internacionales o generamos una mirada propia?

Durante mucho tiempo hemos mirado las tendencias internacionales como una referencia casi obligada y seguirá ocurriendo, no podemos ser ajenos o aislarnos a la conversación global y obviamente al libre albedrío de las personas a escoger. Sin embargo, hoy empezamos a interpretarlas con una voz más propia. En esta transición la moda ecuatoriana debe ser parte desde su singularidad, filtrando las influencias globales a través de nuestra diversidad cultural, nuestros oficios, el clima, el territorio, el calendario y las realidades de quienes vestimos aquí. Ahí es donde una tendencia deja de ser una copia y se convierte en identidad.

¿Cómo definirías la estética de la moda ecuatoriana actual?

Es gratamente diversa, consciente y cada vez más segura de su identidad. Conviven la sastrería contemporánea, el minimalismo, el color, la experimentación textil, la inspiración en nuestras raíces e historias y la revalorización de los oficios artesanales y de lo hecho localmente.

¿Cuál es el mayor desafío de hacer moda en Ecuador hoy?

Es transformar el talento en una industria sostenible. Y que nos apartemos de “romanticismos” y comprendamos que el éxito económico de la industria creativa como la moda es válida. Necesitamos más profesionalización, academia en varias áreas de la moda, inversión, espacios de difusión y consumidores que comprendan el valor detrás del diseño local. Ecuador tiene creatividad de sobra; el siguiente paso es construir un ecosistema unido y sólido que la sostenga y la proyecte internacionalmente.

Ser Fashion Stylist en Ecuador requiere de sensibilidad estética, conocimiento de la industria y de nuestra cultura para tener la capacidad de crear soluciones potentes desde los recursos disponibles. Es una profesión que combina visión creativa, estrategia, gestión y educación en moda.


ALBERTO BANCHÓN (@albertbanchon)

29 años / Fashion stylist & creative image consultant

“Existe una necesidad mucho más fuerte de expresarnos a través de lo que usamos”

¿Cómo empezaste en este rubro de la industria?

Iba en el subte en Buenos Aires y empecé a observar a las personas que estaban a mi alrededor: diferentes estilos, estéticas, formas de vestir y distintos nichos. Esa diversidad cambió por completo mi perspectiva y despertó mi curiosidad por la moda. A partir de ahí, empecé a investigar, buscar referencias y descubrir cada vez más sobre este mundo. Sin darme cuenta, ya estaba estudiando moda y comenzando a involucrarme en pequeñas producciones. Poco a poco entendí que lo que realmente me apasionaba no era solamente la ropa, sino todo lo que podía construirse alrededor de ella.

Cuando regresé a Ecuador, comencé a construir mi propio lenguaje visual a través de mi portafolio creativo. Quería encontrar una manera de mostrar mi mirada y, desde ahí, conectar con personas que ya formaban parte de la industria y que compartieran esa misma sensibilidad.

¿Con cuáles marcas y personalidades has trabajado?

He tenido la oportunidad de trabajar con diferentes marcas y personalidades a lo largo de mi carrera, pero hay proyectos que definitivamente han marcado mi camino. Uno de ellos fue mi primera publicación en una revista internacional: un editorial realizado en Bogotá para L’Officiel Baltic. Fue una experiencia muy importante para mí porque representó una primera conexión con una industria mucho más amplia y me confirmó que mi trabajo podía dialogar con una estética internacional.

¿Qué está cambiando realmente en la manera en que nos vestimos?

Hoy existe una necesidad más fuerte de expresarnos a través de lo que usamos. Queremos vernos bien, sentirnos actuales y, de alguna manera, formar parte de lo que está pasando. Las redes sociales han acelerado muchísimo ese proceso. Las tendencias circulan constantemente y tenemos acceso inmediato a referencias de todo el mundo. Pero, al mismo tiempo, cada vez es más importante encontrar un equilibrio entre estar conectados con lo que sucede y construir una identidad propia.

¿Qué haces para que una producción hecha en Ecuador pueda competir internacionalmente?

Parte de la respuesta está precisamente en utilizar lo que tenemos. En mis producciones siempre me interesa trabajar con diseño local, porque Ecuador tiene una riqueza enorme en diseño, textiles, técnicas y talento creativo. Lo importante es llevar todos esos elementos a mi propio universo estético. No intento que lo ecuatoriano deje de sentirse ecuatoriano; al contrario, me interesa reinterpretarlo y elevarlo desde una dirección visual contemporánea.

¿Cómo lo logras?

Siempre debe tener un concepto. No se trata de mostrar prendas bonitas, sino de construir un universo que tenga algo que decir y que, de alguna manera, dialogue con el momento que estamos viviendo. Me interesa mucho esa mezcla entre pasado y presente: tomar referencias, códigos o elementos que ya existen y reinterpretarlos desde una mirada actual.

¿Cuál es el mayor desafío de hacer moda en Ecuador hoy?

Construir identidad. Vivimos en un momento en el que estamos constantemente expuestos a referencias y tendencias de todo el mundo y es muy fácil terminar reproduciendo lo que ya funciona en otros lugares. El reto está en no dejarse llevar únicamente por tendencias pasajeras y preguntarnos qué queremos decir desde Ecuador, qué nos representa y qué podemos aportar desde nuestra propia mirada.

“La moda es subjetiva y no existe una sola manera de entenderla. Lo que busco con mi trabajo es expresar mi propia visión y conectar con quienes se sienten identificados con ella.”

RAFAELLA MORA
(@rafaellamoraa)

33 años / Asesora y Coach de imagen. Creadora de contenido.

“El estilo tiene mucho más de introspección de lo que imaginamos”

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¿Cómo empezaste en este rubro de la industria?

Estudié Diseño Gráfico y llegó un punto en en el que me di cuenta de que no me sentía completamente feliz con lo que estaba haciendo. Decidí buscar algo diferente, algo que realmente me apasionara. Siempre había tenido interés por la moda, pero en ese momento no conocía todas las profesiones que existían alrededor de esta industria. Hasta que me topé con la asesoría de imagen y me enamoré de la profesión, porque entendí que iba mucho más allá de la ropa: era una herramienta para conocerte, sentirte segura y aprender a comunicar quién eres a través de tu imagen.

Actualmente, asesoro a mujeres en Ecuador y en otros países, y también trabajo con marcas dando charlas y creando contenido.

¿Con cuáles marcas y personalidades has trabajado?

He tenido la oportunidad de trabajar con diferentes marcas y personalidades. Una de las más reconocidas con las que he colaborado es Lorna Cepeda y, a nivel de marcas, con De Prati, Quicentro Shopping, Tommy Hilfiger, Chevignon, Tennis, entre otras.

¿Qué significa realmente “tener estilo” hoy?

Tener estilo es conocerte. Es entender qué te favorece, pero también saber cómo quieres sentirte y qué quieres comunicar a través de tu imagen. Además, creo que un buen estilo siempre tiene que estar aterrizado a tu estilo de vida. Es conocerte tanto que sabes qué funciona para ti y tienes las herramientas para comunicar quién eres, incluso mientras experimentas y cambias.

¿Estamos entrando en una etapa de mayor individualidad frente a la obsesión por las tendencias?

Las dos cosas están sucediendo al mismo tiempo. Gracias a las redes sociales tenemos acceso a referentes mucho más diversos, a personas que se arriesgan y que nos demuestran que no existe una sola manera correcta de vestirnos. Eso nos da mucha más libertad para explorar nuestra individualidad. Pero al mismo tiempo seguimos viviendo en un momento de muchísimas tendencias y de ciclos cada vez más rápidos, y todavía hay muchas personas que sienten que necesitan seguirlos para verse actuales. El reto está en aprender a utilizar las tendencias como inspiración y no permitir que definan su estilo.

¿Qué consejo darías a alguien que siente que su clóset ya no representa quién es?

Empezaría por hacer un trabajo introspectivo. Aunque no lo parezca, el estilo tiene mucho más de introspección de lo que imaginamos. Si sientes que tu clóset ya no representa quién eres, la primera pregunta no debería ser “¿qué ropa compro?”, sino: “¿Quién soy ahora y qué quiero comunicar?”.

¿Cuál es el mayor desafío de hacer moda en Ecuador hoy?

Creo que existen varios. El primero es esa mentalidad de que lo que viene de afuera automáticamente es mejor. Tenemos muchísimo talento local, pero todavía nos cuesta darle el mismo valor que le damos a una marca internacional.

También existe un tema de consumo. Muchas veces una marca o un diseñador local puede tener un precio más alto del que estamos acostumbrados a pagar, y terminamos priorizando cantidad sobre calidad. Y finalmente, creo que necesitamos más colaboración. Más espacios donde marcas, diseñadores, creadores, asesores, fotógrafos, estilistas y todos los profesionales que forman parte de esta industria puedan encontrarse y crecer juntos. Entender la moda como un ecosistema, y no como esfuerzos individuales, podría ayudar muchísimo a que la industria ecuatoriana siga creciendo.

“Conocer nuestros colores nos da libertad. Muchas veces tenemos miedo de utilizar color porque no sabemos cómo hacerlo o sentimos que ciertos tonos no nos quedan bien. Entender cuáles nos favorecen nos da una base desde la cual podemos experimentar más y salir de nuestra zona de confort.”

ISRAEL PLAZA MARTÍNEZ (@israelplaza_)

35 años / Diseñador de interiores de profesión, director de arte y stylist.

“Es un trabajo que conlleva mucha responsabilidad y compromiso”

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¿Cómo empezaste en este rubro?

Empecé hace 6 años por mi cuenta , agradezco haber podido encontrarme con las personas correctas para poder alcanzar lo que hoy pueden decir es mi trabajo.

¿Con cuáles marcas o personalidades has trabajado?

Empecé como director de arte trabajando con varias personalidades del mundo del espectáculo, a raíz de la pandemia decidí lanzarme a lo que es mi pasión la moda. Tuve el honor de empezar con Mar Rendón, Alex Ponce, Dayanara, Dicapo; Virginia Limongi, Fiorella Solines, Emiliana Valdez, entre otras. Trabajo para marcas nacionales e editoriales.

¿Qué significa ser fashion stylist en Ecuador y qué particularidades tiene trabajar en nuestro mercado?

Es una responsabilidad enorme y sobretodo lo más importante mantenerme gracias a la constancia y responsabilidad que conlleva.

¿Cómo construyes una historia a través de un editorial de moda?

Por lo general, construyo un historia gracias a la inspiración de la música, el arte y lo que nos rodea.

¿Cuál es el error de styling que más ves últimamente?

El error que muchos stylist cometen es pensar que es un trabajo fácil cuando en realidad conlleva mucha responsabilidad y compromiso.

¿Qué tendencias internacionales están funcionando en Ecuador y cuáles no necesariamente se traducen a nuestra realidad?

Son muchas las tendencias que poco a poco llegan en Ecuador, no todas son para nuestro mercado, pero me tranquiliza saber que es mucho más fácil encontrar algo que al inicio se me complicaba.

¿Están las marcas ecuatorianas apostando realmente por producciones creativas o todavía existe mucho miedo a salir de lo convencional?

Las marcas ahora invierten muchísimo más para su campañas creativas , se refleja en las contrataciones que tenemos los stylist . Las marcas ahora no realizan campañas si no tienen un equipo creativo completo.

¿Cuál es el mayor desafío de hacer moda en Ecuador hoy?

El mayor desafío es llegar porque entiendo que es un mercado muy cerrado, deberíamos estar dispuestos a trabajar en equipo y es algo que no siempre logra suceder.

“Construyo un historia gracias a la inspiración de la música, el arte y lo que nos rodea.

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ISABELA IZQUIERDO (@isabelaleft_)

39 años / Asesora de imagen, estilista especializada en mujeres petite y directora de la academia de estilo Isabelaleft.

“El estilo y el poder no están condicionados a una estatura”

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¿Cómo empezaste en este rubro de la industria y dónde estas ahora?

Mi camino comenzó desde una necesidad personal y, sinceramente, nadando contra corriente. Mido 1.50m, y crecí escuchando que la frustración de que nada te quede bien era ‘normal’, y que simplemente debía conformarme con ponerme lo que sea que encontrara. Pero yo no quería conformarme. Decidí estudiar Asesoría de Imagen, crear mi propia metodología y, años más tarde, cuando decidí lanzar un curso de imagen personal enfocado única y exclusivamente en mujeres petite, muchos me dijeron que era una terrible idea, que era un nicho demasiado pequeño y que iba a fracasar. Lo que empezó como un proyecto incomprendido se transformó en la Academia Isabelaleft, seguido por una comunidad digital de más de 1 millón de mujeres a nivel mundial. Esos cursos y talleres especializados para mujeres petite, se han convertido en mis programas más vendidos, transformando la vida de más de 1,000 mujeres en 20 países distintos, demostrando que el estilo y el poder no están condicionados a una estatura.

¿Con cuáles marcas has trabajado?

Tommy Hilfiger, Adidas, Camila Viali, Quicentro Shopping, Deprati.

¿Por qué ser petite no debería significar tener que adaptar constantemente la ropa al cuerpo?

Porque nos empuja al conformismo, tanto como consumidoras y como industria. Nos hemos acostumbrado tanto a pagar un ‘impuesto petite silencioso’ de tiempo y dinero en el sastre para usar la ropa que nos gusta; un proceso agotador que muchas veces arruina la prenda y termina por apagar nuestro estilo personal. El verdadero peligro es psicológico: cuando tienes que arreglar tanto una prenda para que te quede, y no conoces tu cuerpo, terminas pensando que el problema eres tú y tu silueta, cuando es al revés.

¿Cuánto influye la silueta al momento de elegir la ropa y qué tanto es cuestión de romper reglas?

Solo desde el autoconocimiento se pueden romper las reglas con satisfacción real. Conocer tu silueta no tiene que ver con limitarte, sino con darte la libertad de jugar con dirección clara de a dónde quieres llegar. El problema es que hoy se confunde el ‘romper las reglas’ con el famoso ‘ponte lo que sea’. Pero luego escuchas quejas de armarios llenos que se sienten vacíos. El dominio de tu silueta, de tus proporciones y de lo que buscas proyectar te da poder como consumidora.

¿Cuál es el error de styling más frecuente?

Dejar que la ropa te lleve a ti, y no tú a la ropa. Esa energía de ‘llevo un disfraz’ es completamente real y se nota a kilómetros.

¿Cuál es el desafio de hacer moda en Ecuador?

Dar mucha información y educación de que lo nuestro es superior en muchas aspectos lo cual termina agobiando al consumidor. Competimos contra un mercado acostumbrado a la inmediatez del fast fashion, y nuestro reto es demostrar que el diseño independiente local ofrece una calidad, una identidad y un nivel de detalle que las marcas masivas jamás podrán replicar. Pero eso solo sucederá cuando demos luz verde a la autenticidad y dejemos de perseguir lo que hacen todos los demás.

“El problema es de una industria masiva que ignora nuestro patronaje. Por eso siempre hablo de que el estilismo especializado y el autoconocimiento no son lujos: son las herramientas para sacarnos esa culpa de encima, recuperar la ilusión de vestirnos y hacer que la moda trabaje a nuestro favor.”

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