

Por: María José Troya / Foto: Cortesía
Psicóloga, escritora y conferencista. La experta ha logrado conectar con una amplia audiencia con la que trabaja de manera integral y personalizada desde la psicología y el acompañamiento. Ahora, también ofrece talleres corporativos y charlas para mujeres que desean –y necesitan- un desarrollo constante y pleno con su vida laboral.
No hay camino fácil, pero sí uno menos complicado para sostenernos a lo largo de la vida mientras enfrentamos las decisiones diarias. Para la experta, entender las heridas de la niñez - que nos han ido moldeando sin que pudiéramos darnos cuenta a tiempo - es fundamental para lograr el crecimiento personal.
El trabajo, la pareja, la familia y los negocios se ven afectados cuando no hemos podido sanar y entender a profundidad aquello que nos impacta emocionalmente y que, por ende, también afecta a nuestro entorno.
Ahora, Claudia va más allá; pues si bien los encuentros uno a uno son necesarios a modo de terapia personal, ella ha identificado que ciertas emociones y conductas no tratadas pueden impactar negativamente en el ámbito profesional.
¿Cómo se manifiestan en la vida laboral las heridas emocionales que arrastramos desde la infancia?
Hay empresas con un ambiente destructivo donde el persona no se siente cómodo. Y, así como hacemos un match con la pareja, también es necesario hacerlo con la compañía con la que se trabaja. A veces se coincida y todo fluye de maravilla y otras veces es un choque constante. Yo creo que todos tenemos la responsabilidad de sanar. A la final, lo que queremos es producir mejor. Queremos ser más positivos, queremos que se aprecie nuestro aporte y todos tenemos una responsabilidad y necesitamos hacernos cargo: no es cuestión de echarle la culpa a la empresa o la colaboradora. Es identificar dónde está el problema y en función eso ofrecer herramientas, como los talleres que realizo, para que pueda haber una mejor conexión y responsabilidad emocional. Así se podrá responder de una forma mucho más positiva a los conflictos y a los desafíos que puedan existir.
¿Puede una expereicnia de nuestra infancia influir en cómo recibimos una crítica, negociamos un sueldo o enfrentamos nuestro fracaso?
Nuestras heridas emocionales se manifiestan en todas las áreas, no solamente en nuestra vida personal. La manera en que resolvemos problemas, cómo afrontamos una entrevista, cómo nos relacionamos con los compañeros (desde un lugar de confianza y de seguridad o desde la defensiva), habla de nuestro manejo emocional. Por eso es tan importante sanar las heridas y hacernos cargo para tener un mejor desarrollo laboral.
Asimismo, una experiencia o un evento doloroso, la forma en que fuimos cuidados o queridos durante la infancia también tiene un impacto en nuestra vida laboral. Por eso es mi propuesta de llegar al equipo de mujeres de las empresas como psicóloga para atender esa demanda emocional. Muchos gerentes y directores me han dicho que los problemas en la mayoría no son laborales, sino que son problemas que las personas no pueden gestionar en su vida personal y que los llevan al trabajo.
Las heridas de infancia son marcas activas que estarán presentes en la vida adulta mientras no nos hagamos responsables y no le demos la oportunidad a esa niña interior de sanar.
¿Qué significa realmente "sanar a la niña interior"? parecería un término de moda que abarca demasiado.
Sí, tienes razón; esto de la niña interior suena a cliché. Pero la verdad es que en todo mi entrenamiento como psicóloga, pocas experiencias han sido tan enriquecedoras, liberadoras al haber entendido y sanado mi niña interior. Entenderle, cobijarle, conectar, sentir empatía, admirarle, es necesario porque muchas veces estamos desconectados con esso recuerdos dolorosos. Hay un rechazo hacia la niña que fuimos. No queremos regresar a mirarla si es que fue vulnerada y ahí es cuando más necesita de nuestra atención y de nuestro cariño. Además, necesitamos estar integradas con esa niña y con nuestra historia, sin sentir verguenza, eliminando la culpa o el rechazo que puede haber para poder relacionarnos en el presente como adultos en nuestra vida de una forma integral.
¿Qué pasa con las personas que necesitan aprobación constantemente en el trabajo?
Están mostrando una inseguridad de su infancia; tal vez dentro de su entorno familiar no fueron reconocidas o no fueron vistas o no fueron felicitadas por el logro. La verdadera autoestima se construye en la infancia y probablemente son eprsonas que han estado acostumbradas a que su valor venga de lo que hacen y no de lo que son.
¿Por qué una empresa debería interesarse por la salud emocional de sus empleados?
Porque se necesita generar una buena cultura de trabajo, un buen ambiente laboral, donde sus empleados se sientan seguros; donde haya una preocupación genuina porque así el desempeño va a ser muchísimo mejor. Un empleado que está siendo bien tratado, que es considerado, que encuentra empatía con su vida personal, va a rendir mejor.
Además, por otra parte, recordemos que somos "un todo". No nos dividimos: una mujer en el trabajo y otra en la casa; eso nos han hecho creer, pero nosotras tenemos que integrar todo funcionando en distintas dimensiones.
¿Cómo puede un jefe reconocer que está reaccionando desde sus propias heridas emocionales?
El jefe o el líder es lo mismo: es un todo y no porque está en una posición de liderazgo significa que sea una persona perfecta o que no tenga temas por resolver. Todo lo contrario. A veces en esas posiciones de autoridad es donde más se manifiestan las inseguridades, y si esa persona no está sana, lo va a reflejar y va a impactar negativamente en el equipo que está liderando. Enton- ces con mayor razón, si eres un líder, necesitas trabajar tus emociones, hacerte cargo de tu parte para que puedas relacionarte desde un lugar de mayor confianza.
¿Cómo abordar estos temas tan íntimos de los colaboradores sin que sea intrusivo o con un interés exclusivamente para el negocio?
Yo trabajo en mis talleres desde una experiencia colectiva de energía femenina, muy poderosa, pero cada persona recibe su propio libro de trabajo. Ahí se va reflexionando, escribiendo sus propias vivencias, sin tener que compartirlas con el resto del grupo, porque creo que se debe respeto a la privacidad y a la vida íntima. La forma en que yo trabajo el taller es colectivo, pero a la vez es un viaje privado y muy personal que cada mujer va a realizar con respecto a los temas mencionados. Se puede profundizar y compartir lo que se quiera y lo que no, se guarda como parte de su propio crecimiento.
¿Qué pasa cuando una persona consigue el éxito profesional y aún así no se siente suficiente? ¿El empleador debe ayudar en esta faceta? ¿Es su responsabilidad?
El éxito profesional es relativo, por- que nuestra realización intelectual, profesional o laboral es solo una faceta de las muchas que tenemos. Nosotros nos desarrollamos en la dimensión psíquica, en la dimensión espiritual, en la dimensión social y el trabajo es solo una parte. El éxito laboral muchas veces implica haber sacrificado las otras áreas. Si hay un desbalance cada persona se tiene que hacer cargo. Pienso que la empresa tiene la responsabilidad de facilitar herramientas, pero claro, cada persona las tiene que utilizar y gestionar. La empresa puede ofrecer, por ejemplo, estos talleres, pero cuánto provecho, disfrute y descubrimiento solo depende de qué tan presente está la persona y de cuánto quiera hacerse cargo para sanar, para resolver y para tener una mirada mucho más apreciativa de su propia vida.
Los talleres que ofrece:
TU NIÑA INTERIOR TE NECESITA
Para equipos de mujeres que necesitan entender de dónde vienen sus reacciones. Se aprende a reconocerlos, soltar el miedo y la culpa para responder desde la adulta consciente.
TODO DEPENDE DE TI
Para mujeres que quieren fortalecer su poder personal. Trabajamos la dimensión emocional: gestión de emociones, comunicación con valentía, y la capacidad de sostener el equipo desde la empatía en lugar de la reactividad.
AMAR SIN PERDERTE
Para colaboradoras que sostienen una relación de pareja mientras sostienen también su carrera. La relación de pareja es la escuela de vida más exigente: cuando ahí nos va mal, se nota en todas las demás áreas, incluido el trabajo.
IG: @claudia.gonzalezpsicologa
Podcast: Amar(se) no cuesta tanto (escúchalo aquí)