Desde los boomers a los alfa: ¿Cómo consumimos la moda?

Las tendencias suelen ser cíclicas, sobre todo en lo que tiene que ver con moda.

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Redacción: Cosas / Fotos: Getty Images

Las tendencias suelen ser cíclicas, sobre todo en lo que tiene que ver con moda. Sin embargo, el auge de lo digital, los cambios sociales e incluso climáticos han abierto brechas de consumo dignas de análisis y reflexión. Los mayores de 65 años y los jóvenes, que apenas estarían por llegar a la mayoría de edad, poco, o nada, podrían ya tener en común.

La generación Z, con poco presupuesto y concienciada con el medioambiente, da un impulso a la ropa de segunda mano, mientras que generaciones anteriores como los Baby Boomer o los X prefieren un consumo más controlado y de calidad, aunque todos entienden a la moda como una herramienta de identidad personal. A través de generaciones como los Boomers (nacidos entre 1946 y 1964), X (1965 a 1980), Millennials (1981 a 1996) y Z (1995 a 2010), la moda refleja los cambios sociales, políticos y culturales.

"Todas ellas entienden la moda como una herramienta de identidad y prefieren prendas de calidad, con largo recorriendo en el armario", explica el Federico Antelo, director de una reconocida facultad de moda, quien considera que cada generación tiene sus propios hábitos de consumo. "La mayor diferencia es cómo llega la moda a las personas y canal de información". Él explica que la generación Z ce y consume moda en directo a través de redes sociales como Tik Tok y tiendas online.

Mientras que, en su momento, los Boomers tenían absoluta paciencia para comprar, comparaban precios, "vitrineaban", y esa decisión podía tomar incluso varios meses antes de adquirir una prenda. Además, se regían por el calendario de las temporadas primavera-verano y otoño-invierno y la información le llegaba a través de los escaparates de las boutiques y grandes almacenes o por medios de revistas femeninas semanales y los periódicos. Todo, o gran parte de esa información, ha cambiado. Ya no hay temporadas marcadas en percha, las redes sociales y las influencers marcan el camino, así como los descuentos constantes de los almacenes que, finalmente, no dan espacio al clóset ni respiro a la billetera.

Sin embargo, hay otro fenómeno que ha llegado con mucho marketing: el mercado de segunda mano. Un espacio que antes estaba relegado para gente con una economía más apretada, ahora se adorna con las palabras ‘second hand’, ‘vintage’, ‘reciclaje’ y es la novedad más apetecida por los cazadores de rebajas o de marcas de lujo escondidas entre el montón. Estos espacios, en su gran mayoría, son aspiracionales algo que resulta insólito para los boomers, por ejemplo. “Gran parte del público joven se viste únicamente con prendas de segunda mano, no compran nada nuevo y muchísimo menos en tiendas de moda pronta. Para ellos, lo ‘fashion’ es salvar el planeta”, cuenta Antelo, experto en moda. Las nuevas generaciones buscan piezas de colección. En su visión crean conciencia sostenible y en ellas descubren la buena confección y calidad de otros tiempos. Algo que ahora con las nuevas cadenas no es común.

LOS PRECIOS Y EL ESTILO PERSONAL MARCAN LA DIFERENCIA

Sin embargo, hay muchas más variables en estas diferencias en cuanto al estilo y tienen que ver con el presupuesto y, obviamente, la edad. Hay una gran parte del público que se lanza al consumo voraz de la moda rápida. Se trata de una de las mayores dicotomías en los hábitos de consumo, y, según la psicóloga, Candela Fornieles, asegura que los Z o los más jóvenes reclaman ropa respetuosa con el medio ambiente, pero los precios les abocan a un consumo de ropa barata. Esta dualidad se ve muy bien en las redes sociales, donde los mismos jóvenes que muestran su preocupación por el medio ambiente, exhiben sus nuevas compras procedentes de tiendas tipo Shein, de mala calidad pero con precios adecuados para su bolsillos.

Por otro lado, los Boomers, X y millenials tienen un hábito de consumo diferente: anteponen la calidad a la cantidad, aunque esto es algo también variable porque va en función de cada presupuesto, pero generalmente les inspira lo ‘más duradero’. En la moda, sin lugar a dudas se expresa la personalidad, se identifica a qué grupo pertenece, qué tipo de cosas le interesan o qué música escucha. Todo se puede descifrar a través de los códigos de la indumentaria aunque con la rapidez del mundo hay identificadores que se está perdiendo.

La generación Z repite constantemente estéticas que se popularizan en plataformas como TikTok, Instagram y Pinterest, lo que da lugar a la uniformidad en lugar de la expresión individual, es muy fácil copiar. Se busca la validación del estilo personal a través de un ‘like’ , lo que resta libertad a la hora de expresarse mediante la moda.

Si para los Boomers, el logo era estatus, ahora esta generación prefiere el lujo silencioso. El exceso de logomanía ya pasó de moda, pero irónicamente, muchos jóvenes siguen buscando a esas marcas como inspiración y suben fotos con items (originales o falsos que no tienen el logo) pero los etiquetan en sus redes para que los demás sepan de qué se trata.

LA EXPERIENCIA DE LA COMPRA

Para los mayores de 65 años, y quienes están sobre los 50, salir de compras suponía un plan de ocio. Las generaciones más jóvenes como ‘millenials’ y Z apuestan por la compra ‘online’, aunque se está produciendo un cambio de tendencias. Es así como grandes marcas de moda rápida están creando distintas propuestas para acercar a la gente a las tiendas con la idea de aumentar las ventas, y se ve que el catálogo online no se pone completo para inducir a una experiencia presencial.

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